Por qué cuidar tu cuerpo le importa a Dios
Tu cuerpo es un regalo de Dios — y él lo hizo con mucho amor
Imaginemos una historia inventada. Sam tiene seis años. Para su cumpleaños, la abuela le regaló una bicicleta roja y brillante. ¡Sam la quiere muchísimo! Le limpia el barro. La guarda adentro cuando llueve. "Es un regalo", dice, "así que la cuido bien". Un día de mucho calor, Sam pedalea y pedalea en el parque. ¡Uf! Tiene muchísima sed. Su amigo Leo le muestra un refresco grande con burbujas. Sam busca en su lonchera y encuentra una botella de agua bien fría. Piensa en su bicicleta. Luego sonríe: "¡Mi cuerpo también es un regalo, un regalo de Dios!". Se toma el agua fresquita. ¡Aaah! Leo se ríe: "¿Me das un poquito?". Y Sam comparte. Sam no es un niño de verdad. Es el retrato de muchos niños. Pero su idea es verdadera: ¡tu cuerpo es un regalo de Dios!
¿Sabías que Dios te hizo a propósito? Él hizo tus ojos que parpadean, tu corazón que hace pum-pum, tus piernas que corren y tus brazos que abrazan. Cada cuerpo es diferente. Algunos niños son altos y otros son bajitos. Algunos corren rápido. Algunos usan silla de ruedas. Algunos se enferman seguido. Dios los ama a todos, ¡y te ama a ti!
La Biblia dice algo increíble sobre tu cuerpo. ¡Es como un templo! Un templo es una casa especial para Dios. Cuando amas a Jesús, el Espíritu Santo de Dios viene a vivir contigo. Así que tu cuerpo es un lugar especial. Y Dios te ama tanto que Jesús lo dio todo por ti. Eso es lo que quiere decir "comprados sois por precio".
Esto es muy importante. No cuidamos nuestro cuerpo para que Dios nos ame. ¡Dios ya nos ama! Cuidamos nuestro cuerpo para decirle: "¡Gracias, Dios, por este regalo!", igual que Sam con su bicicleta.
Ahora, conozcamos a un muchacho valiente de la Biblia. Se llamaba Daniel. A Daniel se lo llevaron muy lejos de su casa, al gran palacio de un rey. El rey quería que Daniel y sus amigos comieran la comida elegante del rey y tomaran su vino. Pero Daniel tomó una decisión en su corazón.
¿Daniel gritó o pataleó? ¡No! Pidió con amabilidad. Le dijo al hombre que los cuidaba: "Por favor, haz la prueba con nosotros diez días. Danos legumbres para comer y agua para beber". El hombre dijo que sí. Dios había ayudado a Daniel a ganarse su buena voluntad (Daniel 1:9).
Después de diez días, Daniel y sus amigos se veían sanos y fuertes, ¡aun mejor que los jóvenes que comían la comida del rey (Daniel 1:15)! Y Dios les dio algo especial: sabiduría para aprender. No fueron las legumbres solitas las que hicieron inteligente a Daniel. ¡Fue Dios quien les dio la sabiduría!
Dios quiere que estés feliz y sano, por dentro y por fuera. Un amigo de Jesús llamado Juan le escribió este deseo tan bonito a su amigo:
Entonces, ¿cómo puedes TÚ decirle "gracias" a Dios por tu cuerpo? Aquí tienes ideas divertidas:
- Toma agua. A tu cuerpo le encanta el agua, ¡como a una flor!
- Come los alimentos de colores que Dios hizo. Al principio, Dios les dio a las personas frutas, granos y plantas con semilla para comer (Génesis 1:29). ¡Prueba una manzana roja, una zanahoria anaranjada, unos guisantes verdes! Las golosinas también pueden ser divertidas de vez en cuando.
- Muévete y juega. Corre, salta, baila, estírate, o mueve los dedos de las manos y los pies: ¡lo que tu cuerpo pueda hacer!
- Sal afuera. Respira aire fresco y disfruta del sol de Dios (con un adulto).
- Duerme y descansa. ¡El sueño es un regalo! La Biblia dice que "á su amado dará Dios el sueño" (Salmos 127:2). Y en el sábado, Dios nos da un día entero para descansar con él.
- Habla con Jesús. Pídele que te ayude a tomar buenas decisiones, como Daniel.
¿Y si se te olvida, o al final escoges el refresco? ¡No pasa nada! Dios no deja de amarte. Mañana es un nuevo día para intentarlo otra vez. Y si te enfermas, no quiere decir que hiciste algo malo. Jesús te ama cuando estás bien, y te ama cuando estás enfermo.
Mi cuerpo es un regalo de Dios — ¡y puedo decirle "gracias" cuidándolo!
Elena G. de White escribió un libro sobre la salud que se llama El ministerio de curación (The Ministry of Healing). En el capítulo "Natural Remedies" (Los remedios naturales, p. 127 del original en inglés), hizo una lista de los ayudantes que Dios le da a nuestro cuerpo (traducción nuestra): "El aire puro, la luz del sol, la templanza, el descanso, el ejercicio, una alimentación adecuada, el uso del agua y la confianza en el poder divino: estos son los verdaderos remedios". ("Templanza" es una palabra grande. ¡Quiere decir no demasiado de nada!) ¿Puedes contarlos con los dedos? ¡Son ocho!
Niños: pregunten siempre a un adulto antes de probar comidas nuevas o juegos nuevos. Adultos: esto es ánimo espiritual, no consejo médico — consulten a un profesional calificado antes de cambiar la alimentación, el ejercicio o los medicamentos de su hijo; en caso de emergencia, llamen al 911.
¿Quieres aprender más? Pídele a un adulto que explore contigo los estudios bíblicos gratuitos «Tu cuerpo, templo de Dios» y «El Regalo del Descanso de Dios». Visita Tus preguntas, la respuesta de la Biblia — y haz la tuya. Tu familia también puede probar nuestro plan de lectura gratuito de 30 días «Nuevo creyente», y visitar nuestras Preguntas frecuentes (FAQ) y nuestra página Camino de fe.
Una pregunta antes de irte
¿Sabías que Dios te hizo maravilloso? ¡Así es! Te ama muchísimo, y te dio tu cuerpo como un regalo. Puedes hablar con él ahora mismo y decirle: "Gracias, Dios, por mi cuerpo. Ayúdame a cuidarlo bien". ¿Te gustaría a ti y a tu familia conocer mejor a Jesús y estudiar la Biblia juntos? Nos encantaría acompañarte. ¡Pídele a un adulto que nos escriba!
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Hoja para llevar a casa
- Dios me hizo maravilloso. Dios ama cada cuerpo, ¡también el mío!
- Mi cuerpo es como un templo, un lugar especial donde vive el Espíritu de Dios.
- Dios ya me ama. Cuido mi cuerpo para decirle "gracias".
- Como Daniel, puedo tomar buenas decisiones con amabilidad, y Dios da la sabiduría.
- El agua, los alimentos de colores, el juego, el aire fresco, el sol, el sueño, el descanso y la confianza en Dios son sus regalos para mí.
Actividad divertida: Dibuja el contorno de un cuerpo grande (¡o pídele a un adulto que trace tu silueta en un papel!). Adentro, dibuja ocho dibujitos de "gracias": un vaso de agua, una fruta, un árbol para el aire fresco, un sol, una cama, alguien corriendo o bailando, un plato con "lo justo" y unas manos que oran. Escribe arriba: "¡Maravillosas son tus obras!" (Salmos 139:14). Después hagan en familia una "tabla de los 10 días de Daniel": cada día, colorea una estrella cuando tomes agua o comas una fruta o una verdura. No es un examen, ¡es un juego para dar gracias!
Piénsalo: ¿Por qué parte de tu cuerpo quieres darle gracias a Dios hoy?
Para padres y maestros
- Aclaren que Sam y Leo son inventados, pero que cada versículo bíblico es real — abran la Biblia y lean juntos Daniel 1.
- Pongan la gracia primero: Dios nos ama primero, y cuidar el cuerpo es un "gracias", nunca una manera de ganarse su amor (1 Corintios 6:20; 1 Juan 4:19).
- Nunca avergüencen a un niño por su cuerpo, su tamaño o su plato. Nada de "gordo" o "flaco", ni de comidas de "niño bueno / niño malo". Céntrense en los regalos de Dios: agua, alimentos de colores, juego, sueño, aire fresco y descanso.
- Cuenten la historia de Daniel con exactitud: pidió con respeto, el encargado aceptó, y fue Dios quien dio la sabiduría (Daniel 1:8-17).
- Los niños con enfermedades o discapacidades son plenamente amados por Dios. La enfermedad no es un castigo ni una señal de poca fe (Juan 9:3).
- Si su hijo parece muy preocupado por la comida, por comer o por su cuerpo, escúchelo con ternura y hablen con su pediatra o con un consejero calificado.
- Esto es ánimo espiritual, no consejo médico — consulten a un profesional calificado antes de cambiar la alimentación, el ejercicio o los medicamentos de su hijo; en caso de emergencia, llamen al 911.
- Terminen con una breve oración: "Gracias, Dios, por hacerme maravilloso. Ayúdame a cuidar el cuerpo que me diste".
10 Mitos contra Verdades
| Mito | Verdad (con la Biblia) |
|---|---|
| Mi cuerpo no le importa a Dios. | Vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros (1 Corintios 6:19). |
| A Dios solo le importa mi alma, no mi cuerpo. | "Yo deseo que tú seas prosperado en todas cosas, y que tengas salud" (3 Juan 1:2). |
| Algunos cuerpos no son lo bastante buenos para Dios. | Formidables, maravillosas son tus obras (Salmos 139:14). |
| Si me enfermo, es porque Dios está enojado conmigo. | Jesús dijo de un hombre ciego de nacimiento: "Ni éste pecó, ni sus padres" (Juan 9:3). |
| Tengo que cuidar mi cuerpo para que Dios me ame. | Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero (1 Juan 4:19); comprados sois por precio (1 Corintios 6:20). |
| Comer y beber no tienen nada que ver con Dios. | Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa, haced lo todo á gloria de Dios (1 Corintios 10:31). |
| Decir "no, gracias" es ser maleducado. | Daniel pidió con amabilidad, y Dios lo puso en gracia y en buena voluntad con el príncipe de los eunucos (Daniel 1:9, 12). |
| Las legumbres solitas hicieron inteligente a Daniel. | Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas letras y ciencia (Daniel 1:17). |
| Descansar y dormir es ser perezoso. | Jesús dijo: "Venid vosotros aparte… y reposad un poco" (Marcos 6:31); á su amado dará Dios el sueño (Salmos 127:2). |
| Cuidar mi cuerpo es solo para verme bonito. | Presentamos nuestro cuerpo a Dios como un "gracias" por sus misericordias (Romanos 12:1). |
Fuentes
- Versículos bíblicos: Salmos 139:14; 1 Corintios 6:19-20; Daniel 1:8; Daniel 1:12; Daniel 1:17; 3 Juan 1:2; 1 Corintios 10:31; Daniel 1:9, Daniel 1:15, Génesis 1:29, Salmos 127:2, Marcos 6:31, Juan 9:3, 1 Juan 4:19 y Romanos 12:1 (mencionados) — versión Reina-Valera 1909 (dominio público).
- Creencias de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: https://adventist.org/beliefs · https://gc.adventist.org/
- Elena G. de White, El ministerio de curación (The Ministry of Healing), capítulo "Natural Remedies", p. 127 del original en inglés (dominio público — traducción nuestra): https://whiteestate.org/ · https://m.egwwritings.org/
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