Para adultos

¿Quién es el Espíritu Santo?

Para cada padre, madre y cuidador agotado que se quedó sin palabras para orar — y se pregunta si Dios todavía está cerca.

Imagina a una mujer de 46 años. Llamémosla Nadina — no es una persona real, es el retrato de muchas. Su día empieza a las 5:30. Trabaja su turno completo y luego cruza la ciudad para cuidar a su padre, cuya memoria se va apagando. En casa la esperan un hijo adolescente que casi no habla y un esposo que trabaja de noche. Una tarde, estacionada frente al edificio de su padre, con el motor apagado, intenta orar. No le sale nada. Solo «Señor…», y luego las lágrimas. Piensa: «Hasta mis oraciones están vacías. Quizá Dios también se quedó callado conmigo.»

Quizá tú también conoces ese estacionamiento. Muchos crecimos oyendo mucho del Padre y del Hijo, pero el Espíritu Santo quedó borroso — un misterio, una emoción, un poder para personas muy especiales. Sin embargo, Jesús habló de él en la noche más dura de su vida, a unos amigos cansados y asustados. Lo que dijo era para gente como Nadina. Y para ti.

«Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros.»Juan 14:16-17

Era la noche antes de la cruz. Jesús sabía que sus amigos se sentirían abandonados, así que prometió «otro Consolador» — otro como él, que no se iría después de tres años, sino que estaría con ellos «para siempre». Fíjate que Jesús habla de él como de alguien: «le ve», «le conoce». El Espíritu Santo no es una fuerza ni un ambiente. Es una Persona, y es Dios. Jesús envió a sus seguidores a bautizar en un solo nombre compartido por tres:

«Por tanto, id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:»Mateo 28:19

Pablo incluso escribe: «no contristéis al Espíritu Santo de Dios» (Efesios 4:30). A una fuerza no se le puede herir. Solo se puede entristecer a Alguien que te ama.

«Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.»Romanos 8:26

Vuelve a Nadina en su carro. Ella cree que su oración fracasó. Pero cuando lo único que logras decir es «Señor…» y un suspiro, el Espíritu no está decepcionado de ti. Él lleva ese suspiro al Padre en un idioma más profundo que las palabras. Tu oración más débil no se pierde.

«Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.»Juan 16:13

También guía. Cuando las decisiones se amontonan — el cuidado de un padre anciano, un hijo que se aleja, un matrimonio bajo presión — él guía «a toda verdad». Y «no hablará de sí mismo»: nunca te aparta de Jesús ni de la Escritura. Una voz que contradice la Palabra de Dios no es la voz del Espíritu. Abre tu Biblia, y él te abre su sentido.

«¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?»1 Corintios 3:16

¿Dónde vive? No solo en un templo de ladrillos. En ti. Tu cocina, tu carro, el pasillo de un hospital — todo puede ser tierra santa, porque él está ahí. No siempre lo vas a sentir. Está bien. Su presencia descansa en la promesa de Jesús, no en tus emociones.

No estás sosteniendo a tu familia tú solo: el Consolador que Jesús prometió vive en ti, ora por ti, y se queda.

«Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.»Gálatas 5:22-23

Dice «fruto», no algo que se fabrica. Y la primera palabra, caridad, quiere decir amor. El fruto crece despacio. La paciencia con un adolescente, la ternura con un padre anciano, la paz en una casa tensa — nada de eso aparece de la noche a la mañana. Algunas semanas verás muy poco crecimiento. Sigue cerca de Jesús. El Espíritu está trabajando bajo la tierra.

«Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.»Hechos 1:8

Esa «virtud» es poder — pero no para impresionar a nadie. Es poder para amar y servir, para ser testigo de Jesús, muchas veces empezando en tu propia mesa: en cómo le hablas a un cónyuge cansado o cómo perdonas a un hijo. La fidelidad callada también es su poder.

«Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que lo pidieren de él?»Lucas 11:13

Si eres padre o madre, sabes que jamás le negarías pan a tu hijo con hambre. ¡Cuánto más tu Padre te dará su Espíritu! Así que pídelo. Esta noche, en el carro o frente al fregadero: «Padre, lléname de tu Espíritu.» A él le encanta responder esa oración.

Si te sientes muy solo, ansioso o abrumado, habla con un pastor y con un profesional calificado; si tú o un ser querido están en crisis, llama o envía un mensaje de texto al 988 (en Estados Unidos) o al 911 en una emergencia — esto es ánimo espiritual, no un sustituto de la ayuda profesional.

En El Deseado de todas las gentes (The Desire of Ages), capítulo 73 («Let Not Your Heart Be Troubled»), Elena G. de White explica que el Espíritu Santo es el representante de Cristo mismo. En su cuerpo humano, Jesús solo podía estar en un lugar; por medio del Espíritu, puede estar cerca de cada creyente, en todas partes. Ella describe la obra del Espíritu así: mostrarnos nuestro pecado, renovar nuestro corazón y hacer que Cristo sea real para nosotros.

¿Quieres profundizar? Prueba nuestro estudio bíblico gratuito «El Espíritu Santo: Dios con nosotros». Para un ritmo sereno cada día, empieza nuestro plan de lectura gratuito de 30 días «Nuevo creyente» — recorre Juan 14, Hechos 1–2 y Gálatas 5, y tu progreso se guarda en tu dispositivo. También puedes leer nuestras FAQ o comenzar el Camino de fe.

Una pregunta antes de irte

Querido amigo, el Consolador que Jesús prometió no te dejó solo en ese estacionamiento. Está contigo esta noche, y ora por ti incluso cuando no tienes palabras. ¿Te gustaría saber más sobre Jesús? ¿Te gustaría estudiar la Biblia con alguien que te escuche sin juzgarte? No tienes que recorrer este camino solo.

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Para llevar a casa

«¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?»1 Corintios 3:16

Para reflexionar:

Para líderes de grupos pequeños y familias

10 Mitos contra Verdades

MitoVerdad (con la Biblia)
El Espíritu Santo es solo una fuerza, una «cosa».Jesús habla de él como alguien: «él os guiará a toda verdad» (Juan 16:13).
El Espíritu Santo es menos que Dios.Somos bautizados «en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19).
Jesús volvió al cielo y nos dejó solos.Prometió otro Consolador, «para que esté con vosotros para siempre» (Juan 14:16-17).
Si no encuentro palabras, mi oración no cuenta.«El mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles» (Romanos 8:26).
El Espíritu puede llevarme a algo contrario a la Biblia.Él guía a toda verdad, «porque no hablará de sí mismo» (Juan 16:13).
El Espíritu da poder para impresionar a los demás.Su poder nos hace testigos de Jesús (Hechos 1:8).
Si fuera muy espiritual, mi carácter cambiaría de la noche a la mañana.Caridad, gozo, paz y tolerancia son fruto del Espíritu — y el fruto crece (Gálatas 5:22-23).
El Espíritu Santo no tiene sentimientos.La Escritura dice: «no contristéis al Espíritu Santo de Dios» (Efesios 4:30).
Dios da el Espíritu de mala gana, solo a los grandes santos.El Padre celestial dará el Espíritu Santo «a los que lo pidieren de él» (Lucas 11:13).
Dios vive lejos, solo en los templos.Somos templo de Dios, y el Espíritu de Dios mora en nosotros (1 Corintios 3:16).

Fuentes

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