Jóvenes adultos

¿Cómo encuentro paz cuando la vida es difícil?

Rechazos de trabajo, una ruptura, la renta por pagar y una mente que no se apaga de noche. Jesús nunca prometió una vida sin tormentas. Prometió algo mejor: a sí mismo, en la barca contigo.

Imagina a una joven — llamémosla Maya. No es una persona real, es el retrato de muchos. Tiene 23 años. Desde que se graduó ha enviado más solicitudes de empleo de las que puede contar, y las únicas respuestas han sido «no». Su novio de dos años terminó con ella por mensaje de texto. La renta vence en nueve días y le da miedo abrir la aplicación del banco. De día aguanta — más o menos. Pero de noche los pensamientos llegan como olas. ¿Y si nunca lo logro? ¿Y si el problema soy yo? Desliza la pantalla y ve el apartamento nuevo de una compañera, el compromiso de otra, el trabajo soñado de otro. A las 2:47 de la madrugada, con los ojos bien abiertos, escribe «cómo dejar de pensar tanto». Luego lo borra y susurra otra cosa: «Dios, ¿dónde está la paz que prometiste?» Tal vez tú también te lo has preguntado.

Seamos honestos: Jesús nunca prometió una vida sin tormentas. Prometió estar contigo en medio de ellas. La noche antes de la cruz — la peor noche de su vida — les dijo a sus amigos:

«La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.»Juan 14:27

La paz del mundo dice: vas a estar bien cuando todo salga bien — el trabajo, la relación, la cuenta del banco, los likes. Esa paz se esfuma en cuanto la vida cambia. La paz de Jesús es distinta. No viene de tus circunstancias. Viene de una Persona. Él lo dijo todavía más claro:

«Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.»Juan 16:33

Los tiempos difíciles no prueban que fracasaste ni que Dios se fue. Son parte de vivir en un mundo roto. Pero «en mí» — ahí es donde vive la paz.

Una tarde, Jesús y sus discípulos salieron a cruzar el mar de Galilea. Se levantó una gran tempestad de viento, y las olas golpeaban la barca hasta que se estaba llenando de agua (Marcos 4:37). Algunos de esos hombres eran pescadores que conocían bien ese lago. Estaban aterrados. ¿Y Jesús?

«Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.»Marcos 4:38-39

«¿No tienes cuidado?» Esa es la pregunta de las 2 de la madrugada. Fíjate que Jesús no esperó a que su miedo desapareciera para actuar. Se levantó. El mismo Jesús está en tu barca. Dios no siempre calma la tormenta de afuera cuando o como queremos — pero nunca abandona la barca, y puede hablarle paz a la tormenta que llevamos dentro.

Entonces, ¿qué haces con una mente que no deja de dar vueltas? Pablo, escribiendo desde una prisión, da un plan:

«Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.»Filipenses 4:6-7

«Por nada estéis afanosos» quiere decir: no vivas angustiado por nada. Pablo no dice: «Simplemente deja de sentir». Dice: convierte cada preocupación en oración — y añade gratitud. Dar gracias no hace desaparecer el problema; le recuerda a tu corazón lo que Dios ya ha hecho. Entonces una paz que no tiene sentido en el papel monta guardia sobre tu corazón y tu mente. Pedro añade: «Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:7). Él sí tiene cuidado de ti. Pensar de más mantiene tu mente pegada al problema. Isaías señala un ancla mejor:

«Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.»Isaías 26:3

La próxima vez que los pensamientos se disparen de noche, prueba esto. Dile a Dios cada preocupación en voz alta, una por una. Escríbelas. Nombra tres cosas por las que estás agradecido. Deja el teléfono en otro cuarto — la comparación alimenta la tormenta. Lee despacio el Salmo 23. Recuerda que Dios es «nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Salmos 46:1). Y luego ora con este versículo:

«En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.»Salmos 4:8

Algunas temporadas se sienten como un valle oscuro. David conocía esa sensación:

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.»Salmos 23:4

Fíjate: anda en el valle. No le da la vuelta. Lo atraviesa con Dios. Hasta Jesús sintió una tristeza aplastante: «Mi alma está muy triste hasta la muerte» (Mateo 26:38). Sentir ansiedad o tristeza no prueba que te falte fe. Pedir ayuda tampoco. «En la multitud de consejeros hay salud» (Proverbios 11:14). Hablar con un pastor, un consejero o un médico puede ser una de las maneras en que Dios te trae paz. Si alguna vez te sientes sin esperanza o abrumado, busca ayuda hoy mismo — en EE. UU. puedes llamar o enviar un mensaje de texto al 988.

Y cuando simplemente estás agotado de cargarlo todo, Jesús dice:

«Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.»Mateo 11:28-30

Nunca fuiste hecho para cargar todo tu futuro sobre tus hombros esta noche. Elena G. de White escribió en El camino a Cristo (Steps to Christ), capítulo «The Privilege of Prayer», p. 100: «Mantened delante de Dios vuestras necesidades, vuestras alegrías, vuestras tristezas, vuestros cuidados y vuestros temores.» (traducción nuestra) Nada es demasiado grande para él — y nada es demasiado pequeño.

Maya no recibió una oferta de trabajo a la mañana siguiente. La renta seguía pendiente. Pero esa noche escribió cada preocupación y se las presentó a Dios una por una. Le dio gracias por tres cosas: su compañera de cuarto, su salud y el hecho de no estar sola. Dejó el teléfono en la cocina y se durmió leyendo el Salmo 23. Esa semana le contó la verdad a su compañera, pidió una cita con una consejera y volvió al grupo de jóvenes adultos de la iglesia. Algunas noches siguieron siendo difíciles. Pero estaba aprendiendo que la paz no es la ausencia de la tormenta. Es Jesús en la barca.

La paz no es una vida sin tormentas. Es la presencia de Jesús en la barca — y él no se ha dormido contigo.

«Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.»Romanos 15:13

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Una pregunta antes de que te vayas

Si has leído hasta aquí, quizás no sea casualidad. ¿Tu mente va a mil esta noche? ¿Quieres conocer más a Jesús o estudiar la Biblia con alguien, sin juicios, a tu propio ritmo? Escríbenos. Sería un honor caminar contigo — y orar contigo.

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Para llevar a casa

«Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.»Filipenses 4:6-7

Tres preguntas para meditar:

Para líderes de grupos pequeños

10 Mitos contra Verdades

MitoVerdad (con la Biblia)
Si mi fe fuera fuerte, nunca sentiría ansiedad ni tristeza.Jesús mismo dijo: «Mi alma está muy triste hasta la muerte.» (Mateo 26:38)
La paz significa que mis problemas desaparecieron.«Para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.» (Juan 16:33)
Dios está demasiado ocupado para mis pequeñas preocupaciones.«Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros.» (1 Pedro 5:7)
Ir a un consejero o a un médico significa que no confío en Dios.«Cuando faltaren las industrias, caerá el pueblo: Mas en la multitud de consejeros hay salud.» (Proverbios 11:14)
Tendré paz cuando lo tenga todo resuelto.«Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.» (Isaías 26:3)
Tengo que cargar con todo esto yo solo.«Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.» (Mateo 11:28)
La oración es lo que haces cuando nada más funciona.«Sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias.» (Filipenses 4:6)
Las noches inquietas son parte de quien soy; no hay descanso para mí.«En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.» (Salmos 4:8)
Si estoy en una temporada oscura, Dios debe haberme dejado.«Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo.» (Salmos 23:4)
Más dinero, una relación o más seguidores por fin me darán paz.«La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy.» (Juan 14:27)

Fuentes

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