¿Cómo encuentro paz cuando la vida es difícil?
Las tormentas pueden hacer mucho ruido — pero Jesús está ahí, en la barca contigo
Imaginemos una historia inventada. Maya tiene siete años. Una noche llega una gran tormenta. ¡BUM!, hace el trueno. ¡Flash!, hace el relámpago. La lluvia golpea la ventana: tic, tic, ¡TAC! Maya se tapa con la cobija hasta la nariz. Su corazón late muy rápido. "¡Papi!", llama. Papá viene y se sienta en su cama. No le dice: "No seas tonta". Le toma la mano y le dice: "Las tormentas dan miedo. ¿Quieres que te cuente de una tormenta en la Biblia?". Maya dice que sí con la cabeza. Afuera el trueno sigue retumbando. Pero adentro, su corazón empieza a calmarse un poquito. Maya no es una niña de verdad. Es el retrato de muchos niños. ¡Pero la historia que cuenta Papá es verdadera!
Hace mucho tiempo, Jesús y sus amigos se subieron a una barca. Era de tarde. Jesús estaba muy cansado, así que se acostó y se quedó dormido. ¡Entonces llegó una gran tormenta! El viento soplaba fuerte. Unas olas grandes entraban en la barca. La barca se estaba llenando de agua. Los amigos de Jesús tenían muchísimo miedo.
¿Te diste cuenta? Los amigos de Jesús eran adultos, ¡y también tenían miedo! Está bien sentir miedo. Tener miedo no quiere decir que eres malo, y no quiere decir que Dios deja de amarte. Los amigos de Jesús hicieron lo mejor: fueron a Jesús. ¿Y qué hizo Jesús?
¡Guau! Jesús habló, y el viento se detuvo. "Bonanza" quiere decir calma total. Sus amigos se decían: "¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?" (Marcos 4:41). Jesús es el Hijo de Dios. ¡Ninguna tormenta es más grande que Jesús!
Pero esto es muy importante. Aun antes de que el viento se detuviera, Jesús ya estaba en la barca. Estuvo con sus amigos todo el tiempo. A veces Dios detiene una tormenta muy rápido. A veces la tormenta sigue un rato, como una abuelita enferma, un amigo que se muda lejos o una familia que está triste. Pero Jesús no se va. Eso es la paz verdadera: no es "nunca más tormentas", sino Jesús contigo en la tormenta.
Jesús les dijo la verdad a sus amigos. En este mundo pasan cosas difíciles. Pero también les dio una buena noticia:
Entonces, ¿qué puedes hacer TÚ cuando tienes miedo, cuando estás preocupado o triste? ¡Puedes contárselo todo a Dios! Las cosas grandes y las cosas pequeñas. La Biblia dice:
"Por nada estéis afanosos" es una manera antigua de decir: "¡No te preocupes por nada, cuéntaselo a Dios!". Y aquí tienes otro versículo alegre: Dios te cuida.
Elena G. de White escribió un libro que se llama El camino a Cristo (Steps to Christ). En el capítulo "The Privilege of Prayer" (El privilegio de la oración, p. 100 del original en inglés), escribió (traducción nuestra): "Mantén delante de Dios tus necesidades, tus alegrías, tus tristezas, tus preocupaciones y tus temores". Eso quiere decir que puedes decirle a Dios lo que necesitas, lo que te hace feliz, lo que te pone triste y lo que te da miedo. ¡Él siempre quiere escucharte!
El rey David también conoció tiempos de miedo. Cuando era niño, era pastor y cuidaba ovejas. Escribió un canto que dice que Dios es como un buen pastor que se queda cerca:
Y David escribió un versículo para la hora de dormir, que puedes decir cuando está oscuro:
Aquí tienes unas "herramientas de paz" para los días difíciles:
- Habla con Jesús. Dile: "Jesús, tengo miedo. Por favor, quédate conmigo". ¡Las oraciones cortitas son perfectas!
- Respira despacito. Respira hacia adentro… "Jehová es mi pastor". Respira hacia afuera… "nada me faltará".
- Piensa en Jesús. La Biblia dice que Dios guarda "en completa paz" a aquel "cuyo pensamiento en ti persevera" (Isaías 26:3).
- Canta un canto sobre Jesús. Cantar ayuda a tu corazón a recordar que él está cerca.
- Cuéntaselo a un adulto. Dios nos da papás, maestros y amigos de la iglesia para ayudarnos. Jesús dijo: "Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar" (Mateo 11:28).
En el cuarto de Maya, el trueno seguía gruñendo. Pero Maya y Papá oraron juntos. Ella susurró: "Calla, enmudece". Luego dijo su versículo de la hora de dormir. La tormenta no se detuvo enseguida. Pero Maya no estaba sola, y lo sabía. Pronto se le cerraron los ojitos y se quedó dormida.
Las tormentas pueden venir, pero Jesús está en mi barca — ¡y su paz está conmigo!
Niños: si sienten miedo, preocupación o tristeza muy seguido, o por mucho tiempo, díganselo a su papá o mamá, a un maestro o a un adulto de confianza. ¡Eso es ser valiente! Adultos: esto es ánimo espiritual, no consejo médico — consulten a un profesional calificado; en caso de emergencia, llamen al 911. Si su hijo (o usted) se siente sin esperanza o abrumado, hable con un pastor y con un profesional calificado; en EE. UU. también puede llamar o enviar un mensaje de texto al 988.
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Una pregunta antes de irte
¿Sabías que Jesús nunca está demasiado ocupado para ti? ¡Te ama muchísimo! Cuando tienes miedo o estás triste, puedes hablar con él ahora mismo y decirle: "Jesús, por favor, ven a mi barca. Dame tu paz". ¿Te gustaría a ti y a tu familia conocer mejor a Jesús y estudiar la Biblia juntos? Nos encantaría acompañarte. ¡Pídele a un adulto que nos escriba!
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Hoja para llevar a casa
- Está bien sentir miedo. Hasta los amigos de Jesús tuvieron miedo en la tormenta.
- Ninguna tormenta es más grande que Jesús. Aun el viento y la mar le obedecen.
- La paz verdadera no es "nunca más tormentas". La paz verdadera es Jesús conmigo en la tormenta.
- Puedo contarle todo a Dios — las cosas grandes y las pequeñas — porque él me cuida.
- Mis herramientas de paz: orar, respirar despacito con un versículo, pensar en Jesús, cantar y contárselo a un adulto.
Actividad divertida: Con un adulto, dobla un barquito de papel. En el barquito, escribe "Calla, enmudece" (Marcos 4:39). ¡Dibuja a Jesús en la barca contigo! Después hagan en familia un "frasco de preocupaciones": en papelitos, dibuja o escribe las cosas que te dan miedo o te ponen triste. Oren juntos por cada una y pónganla en el frasco, para recordar: "Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro 5:7).
Piénsalo: ¿Qué cosa te da miedo o te pone triste? ¿Qué te gustaría contarle a Jesús sobre eso hoy?
Para padres y maestros
- Aclaren que Maya es inventada, pero que la historia de Jesús calmando la tormenta es real — abran la Biblia y lean juntos Marcos 4:35-41.
- Nunca avergüencen a un niño por tener miedo. Los amigos de Jesús tuvieron miedo, y Jesús los ayudó (Marcos 4:38-39). Digan: "Está bien tener miedo; hablemos con Jesús juntos".
- No prometan que todas las cosas difíciles van a desaparecer. Enseñen que la paz es la presencia de Jesús en la tormenta (Juan 16:33; Salmos 23:4).
- Actividad sencilla: representen la historia con una cobija como "mar" — sacúdanla fuerte para la tormenta, luego todos dicen "¡Calla, enmudece!" y la cobija queda quietecita. Después, cada uno ora una frase.
- Practiquen "oraciones de respiración": inhalen con "Jehová es mi pastor" y exhalen con "nada me faltará" (Salmos 23:1).
- Si el miedo, la preocupación o la tristeza de un niño es fuerte, dura mucho tiempo o afecta su sueño, su comida, la escuela o el juego, escúchelo con ternura y hablen con su pediatra o con un consejero calificado.
- Esto es ánimo espiritual, no consejo médico — consulten a un profesional calificado; en caso de emergencia, llamen al 911. Si usted o su hijo se sienten sin esperanza o abrumados, hablen con un pastor y con un profesional calificado; en EE. UU. también pueden llamar o enviar un mensaje de texto al 988.
- Terminen con una breve oración: "Jesús, gracias por estar en mi barca. Por favor, dame tu paz".
10 Mitos contra Verdades
| Mito | Verdad (con la Biblia) |
|---|---|
| Si tengo miedo, es porque no amo a Jesús. | Los propios amigos de Jesús tuvieron miedo y le dijeron: "¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?", y Jesús los ayudó (Marcos 4:38-39). |
| A Jesús no le importa cuando tengo miedo. | "Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro 5:7). |
| Tener paz quiere decir que nunca pasará nada malo. | "En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16:33). |
| Cuando está oscuro, estoy solito. | "No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo" (Salmos 23:4). |
| Mis preocupaciones son muy pequeñas para contárselas a Dios. | "Sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias" (Filipenses 4:6). |
| Algunas tormentas son demasiado grandes para Jesús. | "¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?" (Marcos 4:41). |
| Tengo que ser fuerte yo solo. | "Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones" (Salmos 46:1). |
| La paz de Jesús es igual que la paz del mundo. | "Mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy" (Juan 14:27). |
| Las preocupaciones de la noche quieren decir que Dios está lejos. | "En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado" (Salmos 4:8). |
| Jesús está demasiado ocupado para los niños con el corazón cargado. | "Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar" (Mateo 11:28). |
Fuentes
- Versículos bíblicos: Marcos 4:38; Marcos 4:39; Juan 14:27; Juan 16:33; Filipenses 4:6-7; 1 Pedro 5:7; Salmos 23:1, 4; Salmos 4:8; Romanos 15:13; Marcos 4:35-41, Marcos 4:41, Isaías 26:3, Mateo 11:28 y Salmos 46:1 (mencionados) — versión Reina-Valera 1909 (dominio público).
- Creencias de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: https://adventist.org/beliefs · https://gc.adventist.org/
- Elena G. de White, El camino a Cristo (Steps to Christ), capítulo "The Privilege of Prayer", p. 100 del original en inglés (dominio público — traducción nuestra): https://whiteestate.org/ · https://m.egwwritings.org/
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