Antes de que alguien le pusiera un nombre, Dios dijo de su obra: «bueno en gran manera».
«Ou se yon aksidan.» Eres un accidente.
Daphnée tenía dieciséis años cuando un primo se lo dijo en una fiesta familiar en Brooklyn — medio en broma, medio en serio. Todos se rieron. Daphnée no. Ella ya sabía que su madre no la había planeado. Ahora sabía que todos los demás también lo sabían.
Durante tres semanas casi no habló. Dejó de cantar en el coro de jóvenes. De noche se quedaba despierta pensando: Si nadie quería que yo estuviera aquí, ¿por qué estoy aquí?
Su abuela, Grann Mèsilia, estaba de visita desde Jacmel. Una noche llevó a Daphnée a la azotea del edificio. La ciudad brillaba de color naranja. No se veía ni una sola estrella.
«En Jacmel», dijo Grann, «el cielo de noche está tan lleno de estrellas que dan ganas de llorar. Aquí también están, pitit. No las ves por las luces. Nunca se fueron». Luego abrió su vieja Biblia sobre las rodillas, encontró la primerísima página con la luz de su teléfono y puso el dedo sobre una línea.
¿Qué decía esa línea? ¿Y por qué lo cambió todo para Daphnée? Siga leyendo. Es la primera página de la Biblia — y habla de usted.
La Biblia no empieza con un debate. No empieza con un argumento. Empieza con una Persona.
Antes del sol, del mar, de las montañas o de las personas, estaba Dios. No la casualidad. No la nada. Dios. Y todo lo demás comenzó porque Él lo decidió.
¿Cómo lo hizo? Génesis lo repite una y otra vez: «Y dijo Dios…» — y fue así. El salmista lo canta: «Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos… Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió» (Salmo 33:6, 9). La carta a los Hebreos añade: «Por la fe entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios» (Hebreos 11:3).
Piénselo. La misma voz que dijo «Sea la luz» es la voz que le habla hoy en su Palabra. Cuando Dios habla, lo que no existía empieza a existir.
Grann Mèsilia tenía razón sobre las estrellas. Aunque no las veamos, siguen ahí — y siguen hablando.
Cada amanecer sobre las montañas, cada ola en la playa, cada hormiguita que carga una migaja diez veces más grande que ella — es un sermón sin palabras. Pablo dice que «las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas» (Romanos 1:20).
Así que la creación no es solo una historia del pasado. Es una ventana. Cuando usted mira lo que Dios hizo, aprende algo de quién es Él: poderoso, sabio, generoso, lleno de belleza y de orden. No tenía que hacer un mundo lleno de colores, sabores y música. Lo hizo porque así es Él.
Luego llegó el sexto día. Y aquí la Biblia va más despacio, como si Dios mismo se inclinara.
Note: «Hagamos.» Ninguna otra criatura del Génesis se presenta así. El ser humano no fue una idea de último momento ni un efecto secundario. Fue planeado, decidido y hecho con cuidado. Génesis 2 lo muestra de cerca: «Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente» (Génesis 2:7). Formado por sus manos. Lleno de su aliento.
Esa fue la línea donde Grann Mèsilia puso el dedo: «a imagen de Dios lo crió». Luego miró a su nieta y le dijo: «Tu mamá no te planeó. Pero el cielo no se sorprendió. Dios no se sorprendió».
David conocía ese sentimiento. Escribió: «Cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras» (Salmo 139:13-14).
Esto es lo que significa para usted: su valor no viene de cómo nació, de lo que tiene, de los papeles que lleva ni de lo que alguien le haya dicho jamás. Viene de la imagen que usted lleva. Y como cada persona lleva esa misma imagen, nadie vale más que usted — y usted no vale más que nadie. Dios «de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra» (Hechos 17:26).
Al final del sexto día, Dios dio un paso atrás y miró todo.
No «suficientemente bueno». No «casi». Bueno en gran manera. Sin enfermedad, sin muerte, sin odio, sin lágrimas. Ese es el mundo que Dios quería — y, como veremos, el mundo que todavía piensa devolvernos.
Y entonces Dios hizo algo sorprendente. Se detuvo.
Dios no estaba cansado. Descansó para disfrutar lo que había hecho y para compartir esa alegría con las personas que acababa de crear. Su primer día completo no fue un día de trabajo — fue un día con Él. Siglos después, cuando Dios escribió los Diez Mandamientos con su propio dedo, señaló otra vez a esa semana:
Por eso el sábado es como el cumpleaños semanal del mundo. Cada séptimo día Dios dice: Recuerda quién te hizo. Recuerda que vales más que tu trabajo. Ven a descansar conmigo. Jesús lo dijo sencillamente: «El sábado por causa del hombre es hecho» (Marcos 2:27) — para cada ser humano, no solo para una nación. (Para más, vea nuestro estudio «El Regalo del Descanso de Dios — el sábado».)
Esta es la parte que muchos nunca han oído. ¿Quién hablaba exactamente en esa primera página? El Evangelio de Juan responde empezando con las mismas palabras que el Génesis:
Unos versículos después Juan nos dice quién es el Verbo: el que «fue hecho carne, y habitó entre nosotros» (Juan 1:14). Jesús. Pablo dice lo mismo:
Léalo otra vez, despacio. Las manos que formaron a Adán del polvo son las manos que fueron clavadas en la cruz. El Creador no se quedó lejos de su creación rota. Entró en ella. Caminó nuestros caminos, comió nuestra comida, lloró nuestras lágrimas — y murió para rescatarnos.
Y «por él todas las cosas subsisten» — es decir, «se mantienen unidas». Ahora mismo, hoy, el mismo Jesús sostiene las estrellas en su lugar y sostiene su próximo latido. Usted no está olvidado en un rincón de un universo grande. Usted está sostenido.
Si Dios lo hizo todo «bueno en gran manera», ¿por qué el mundo está lleno de dolor? La Biblia es honesta: el pecado entró por la decisión de los primeros seres humanos de desconfiar de Dios, «y por el pecado la muerte» (Romanos 5:12). Dios no creó la muerte. Es una intrusa.
Pero el Creador no ha abandonado su creación — ni a usted. El que lo hizo una vez puede hacerlo nuevo:
Y al final de la Biblia, el mismo Creador está sentado en el trono y dice: «He aquí, yo hago nuevas todas las cosas» (Apocalipsis 21:5). La historia que comenzó en un jardín perfecto termina en un hogar perfecto.
Por eso el último mensaje de Dios al mundo, en el Apocalipsis, llama a todas las naciones de vuelta a la primera página:
Adore al que lo hizo. No al dinero. No al miedo. No a la opinión de la gente. A Él.
Daphnée volvió al coro de jóvenes el sábado siguiente. Escribió Génesis 1:27 en una tarjeta y la pegó en su espejo, justo donde la vería cada mañana antes de ir a la escuela. Debajo, con su propia letra, añadió unas palabras: «No un accidente. Escogida.»
Le hayan dicho lo que le hayan dicho — usted fue creado a propósito. A su imagen. Por Jesús. Y Él todavía no ha terminado con usted.
¿Alguien le ha hecho sentir que usted es un error? ¿Se ha preguntado alguna vez si su vida de verdad importa? ¿O nunca ha oído que el Creador de las estrellas conoce su nombre?
Lo conoce. Sería un honor para nosotros orar con usted, abrir la Biblia con usted y ayudarle a encontrar cerca de usted una familia de iglesia donde pueda descansar y pertenecer.
¿Quiere saber más de Jesús, estudiar la Biblia o profundizar en este tema? Contáctenos hoy:
📞 903-748-9353 · ✉️ jils19802012@gmail.com
O deje un comentario, envíenos un mensaje directo, y suscríbase + síganos en YouTube y Facebook.
No se pierda lo que sigue. El Creador no se quedó en el cielo — una noche bajó y fue acostado en un pesebre. Nuestro próximo devocional: «Emanuel: la noche en que Dios se mudó a nuestro barrio». Suscríbase ahora para recibirlo apenas salga. Si espera, tendrá que venir a buscarlo. 🔔
COMPARTA ESTO CON ALGUIEN A QUIEN ALGUNA VEZ LLAMARON UN ERROR
En el principio: usted fue creado a propósito — versión de bolsillo
| Mito | Hecho (con la Biblia) |
|---|---|
| 1. Si mis padres no me planearon, soy un accidente. | «Cubrísteme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras» (Salmo 139:13-14). Cada persona es creada «a imagen de Dios» (Génesis 1:27); «somos hechura suya» (Efesios 2:10). |
| 2. Génesis es solo una vieja leyenda sin relación con la vida real. | Jesús citó Génesis como fundamento del matrimonio: «el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo» (Mateo 19:4-5). Dios basó el cuarto mandamiento en la semana de la Creación (Éxodo 20:11). |
| 3. Los «días» de Génesis 1 no pueden ser días reales. | Cada día está marcado por «la tarde y la mañana» (Génesis 1:5, 31), y Dios une a ellos nuestra semana de siete días: «en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra… y reposó en el séptimo día» (Éxodo 20:11). La Iglesia Adventista cree en seis días literales que formaron una semana como la nuestra. |
| 4. Jesús vino después; no tuvo nada que ver con la Creación. | «Todas las cosas por él fueron hechas» (Juan 1:3); «por él fueron criadas todas las cosas» (Colosenses 1:16); «por el cual asimismo hizo el universo» (Hebreos 1:2). |
| 5. Algunas personas, razas o naciones valen más que otras. | Dios «de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres» (Hechos 17:26); todos son creados a su imagen (Génesis 1:27), por eso Santiago dice que no debemos maldecir a «los hombres, los cuales son hechos a la semejanza de Dios» (Santiago 3:9). |
| 6. Dios creó la muerte y el sufrimiento como parte de su mundo «bueno en gran manera». | El mundo terminado era «bueno en gran manera» (Génesis 1:31). La muerte entró «por el pecado» (Romanos 5:12), y Dios promete que «la muerte no será más» (Apocalipsis 21:4). |
| 7. El reposo del séptimo día fue dado solo a los judíos. | Dios bendijo y santificó el séptimo día en la Creación (Génesis 2:2-3), mucho antes de que existiera Israel. Jesús dijo: «El sábado por causa del hombre es hecho» (Marcos 2:27). |
| 8. «Señorear» significa que el ser humano puede usar y dañar la tierra como quiera. | Dios puso a Adán en el huerto «para que lo labrara y lo guardase» (Génesis 2:15). «De Jehová es la tierra y su plenitud» (Salmo 24:1) — somos administradores, no dueños. |
| 9. Creer en un Creador obliga a dejar de pensar o de estudiar la naturaleza. | «Grandes son las obras de Jehová; buscadas de todos los que las quieren» (Salmo 111:2). El poder de Dios se entiende «por las cosas que son hechas» (Romanos 1:20). La fe invita a la curiosidad. |
| 10. Mi vida está demasiado rota; Dios no puede empezar de nuevo conmigo. | «Si alguno está en Cristo, nueva criatura es» (2 Corintios 5:17); «os daré corazón nuevo» (Ezequiel 36:26); «He aquí, yo hago nuevas todas las cosas» (Apocalipsis 21:5). |
Este estudio está edificado sobre la Biblia y refleja las creencias publicadas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Verifíquelo todo por usted mismo:
© 2026 Ministère du Pasteur Clément Salomon. Todos los derechos reservados. Ofrecido gratuitamente para uso personal y ministerial — compártalo sin modificar y citando la fuente; no se permite el uso comercial ni la reventa. Los textos bíblicos provienen de traducciones de dominio público; los escritos de Elena G. de White son de dominio público.