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Ministère du Pasteur Clément Salomon · Estudio bíblico n.º 20

El Padre que corre hacia usted

Quizás usted teme lo que Dios piensa de usted. Jesús vino a mostrarle su rostro.

«Papá, ya no soy digno de ser llamado tu hijo.»

Jean-Robert repitió la frase. Y otra vez. La repitió en el avión desde Boston. La repitió en el tap-tap desde Puerto Príncipe. La susurró en la parte de atrás de un mototaxi que saltaba por el camino hacia Les Cayes.

Tenía veintiocho años. No había visto a su padre en once años.

A los diecisiete, después de una pelea fuerte, abrió la vieja lata de galletas donde Papá Elie, albañil, guardaba el dinero para el techo. Se lo llevó todo. Se fue antes del amanecer y nunca llamó. Ni una sola vez.

Ahora su hermana le había mandado un mensaje corto: «Papá pregunta por ti cada domingo.» Jean-Robert no sabía qué pensar. ¿Seguiría Papá enojado? ¿Querría su dinero? ¿Le abriría siquiera el portón?

La moto dobló por el camino de tierra. Al fondo, frente al portón de la casita, Jean-Robert vio a un hombre de cabello gris levantarse de su silla.

¿Qué pasó después? Guarde esa pregunta. Porque debajo hay otra más grande — una que cada uno de nosotros lleva: cuando vuelvo a Dios, ¿qué clase de Padre voy a encontrar?

¿Qué imagen tiene usted de Dios?

Cierre los ojos un momento e imagine a Dios. ¿Qué ve?

Muchos ven a un juez severo con una lista larga. Otros ven a un jefe demasiado ocupado para ellos. Algunos ven a su propio padre — y para algunos de nosotros, esa imagen duele. Un padre que bebía. Un padre que se fue. Un padre que solo hablaba para gritar.

Una noche, un discípulo llamado Felipe dijo en voz alta lo que muchos sienten:

«Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre.»Juan 14:8-9 (Reina-Valera Antigua)

¿Quiere saber cómo es el Padre? Mire a Jesús. Mírelo tocar a los enfermos. Mírelo sentar a los niños en sus rodillas. Mírelo llorar ante la tumba de un amigo. Jesús dijo: así es mi Padre.

El mismo Padre le ama

Algunos piensan que funciona así: el Padre está enojado, y Jesús tiene que rogarle que sea bueno con nosotros. Jesús dijo lo contrario:

«Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios.»Juan 16:27 (Reina-Valera Antigua)

Lea despacio: «el mismo Padre». No solo Jesús. No solo el Espíritu Santo. El mismo Padre.

Y el versículo más conocido de la Biblia dice dónde comenzó el plan de salvación:

«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»Juan 3:16 (Reina-Valera Antigua)

¿Quién dio? El Padre. La cruz no fue Jesús haciendo cambiar de opinión al Padre. La cruz fue el Padre y el Hijo dando juntos — porque le aman a usted.

El Padre no es el problema que Jesús vino a resolver. El Padre es Quien lo envió.

Dios es amor

La Biblia no dice solamente que Dios es amoroso, como una persona que es amable algunos días. Dice algo más profundo:

«El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.»1 Juan 4:8 (Reina-Valera Antigua)

El amor no es un estado de ánimo de Dios. Es lo que Él es. Y Juan añade algo maravilloso: «En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que él nos amó á nosotros» (1 Juan 4:10). No esperó a que usted lo amara primero. Él comenzó.

Por eso Juan podía escribir maravillado: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios» (1 Juan 3:1). Hijos e hijas. No sirvientes. No visitas. Hijos.

Lo que Dios dice de sí mismo

Hace mucho tiempo, Moisés pidió ver la gloria de Dios. Dios le respondió proclamando su nombre — quién es Él de verdad:

«Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad.»Éxodo 34:6 (Reina-Valera Antigua)

Fuerte, sí — pero misericordioso. Piadoso. Tardo para la ira. Grande en benignidad y verdad. Cuando Dios se describe a sí mismo, estas son las primeras palabras que escoge.

Y no cambia. Santiago lo llama «el Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Santiago 1:17). La gente tiene días buenos y días malos. El Padre no.

Mejor que el mejor de los padres

Jesús sabía que muchos padres fallan. Por eso dijo esto:

«Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?»Mateo 7:11 (Reina-Valera Antigua)

Piense en el padre más bueno que haya conocido. Ahora escuche a Jesús decir: ¿cuánto más?

Y si su propio padre le hirió o le abandonó, Dios le habla con mucha ternura. Toma el amor más fuerte que conocemos en la tierra — una madre con su bebé — y dice que su amor es más fuerte todavía: «¿Olvidaráse la mujer de lo que parió…? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti» (Isaías 49:15). El Padre celestial no es una copia del padre que usted tuvo. Es el Padre que usted siempre necesitó.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día resume así lo que enseña la Biblia: Dios el Padre eterno es el Creador, Origen, Sustentador y Soberano de toda la creación, y el mismo amor y poder que vemos en el Hijo y en el Espíritu Santo están también en el Padre (Creencia Fundamental n.º 3).

El padre que corrió

Llegamos ahora a la historia que Jesús contó — quizás la más querida de todas. Un joven pidió su parte de la herencia, se fue a una provincia apartada y lo desperdició todo (Lucas 15:11-13). Hambriento y solo, cuidando cerdos, hizo un plan. Hasta preparó un pequeño discurso en su cabeza: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti… hazme como á uno de tus jornaleros» (Lucas 15:18-19).

Luego se puso en camino. Mire lo que hace el padre:

«Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.»Lucas 15:20 (Reina-Valera Antigua)

El hijo caminaba. El padre corrió.

Fíjese en las palabras. «Aun estuviese lejos» — el padre lo vio desde muy lejos. Eso quiere decir que vigilaba el camino. «Fué movido á misericordia» — su corazón se abrió. «Echóse sobre su cuello, y besóle» — antes de que el hijo se lavara, antes de que dijera una palabra.

El hijo empezó su discurso. Pero el padre no lo dejó llegar a la parte de los jornaleros. Llamó a sus siervos: traigan el mejor vestido, un anillo para su mano, zapatos para sus pies. «Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado» (Lucas 15:22-24).

Jesús contó esta historia para mostrarnos al Padre. No un padre que espera con los brazos cruzados. Un Padre que corre.

Lo que pasó en el portón

Entonces, ¿qué pasó en aquel camino de tierra cerca de Les Cayes?

El hombre de cabello gris en el portón era Papá Elie. Ya tenía setenta años, una rodilla mala y un bastón. Pero cuando vio quién venía atrás en esa moto, soltó el bastón y se lanzó camino abajo — medio caminando, medio corriendo, con sus sandalias viejas golpeando el polvo.

Jean-Robert saltó de la moto. «Papá, ya no soy digno…»

Nunca terminó. Papá Elie tomó la cara de su hijo con sus dos manos ásperas y lo abrazó, allí mismo en el camino, delante de los vecinos. Lloraba. Repetía una sola palabra: «Pitit mwen. Pitit mwen.» Mi hijo. Mi hijo.

Esa noche, Jean-Robert lo intentó otra vez. «Papá, el dinero de la lata…»

El anciano movió la cabeza. «Arreglé el techo hace mucho. Cada domingo me sentaba en ese portón y le pedía a Dios una sola cosa: verte bajar por ese camino antes de morir.» Luego sonrió. «Tu cuarto sigue ahí. Nunca se lo di a nadie.»

Si un padre terrenal con una rodilla mala puede correr así — ¿cuánto más su Padre celestial? Usted no necesita un discurso perfecto. Solo necesita emprender el camino a casa. Él ya está corriendo hacia usted.

Antes de cerrar esto — una pregunta

¿Ha tenido miedo de Dios? ¿Se ha quedado lejos porque piensa que Él está enojado, o porque le da vergüenza lo que hizo?

El Padre está vigilando el camino por usted. Jesús vino a mostrarle su rostro. Sería un honor para nosotros orar con usted, abrir la Biblia con usted y acompañarle en el camino de regreso — tal como es, sin discurso que preparar.

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No se pierda lo que viene. Muchos crecimos con miedo — a las maldiciones, a los espíritus, a lo que alguien pudiera «mandar» contra nosotros. La Biblia dice: «el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo» (1 Juan 4:4). Nuestro próximo estudio: «Crecer en Cristo: libres del temor». Suscríbase ahora para recibirlo en cuanto salga. Si espera, tendrá que venir a buscarlo. 🔔

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Hoja para el participante

El Padre que corre hacia usted — versión de bolsillo

5 verdades para recordar

  1. Para saber cómo es el Padre, mire a Jesús: «El que me ha visto, ha visto al Padre» (Juan 14:9).
  2. El mismo Padre le ama — Jesús no tuvo que convencerlo. Él es quien dio a su Hijo (Juan 16:27; Juan 3:16).
  3. Dios es amor, y nos amó primero (1 Juan 4:8, 10); nos llama sus hijos (1 Juan 3:1).
  4. Dios se describe como misericordioso, piadoso, tardo para la ira y grande en benignidad y verdad — y no cambia (Éxodo 34:6; Santiago 1:17).
  5. Como el padre de la parábola, le ve cuando usted «aun está lejos» y corre a recibirle en casa (Lucas 15:20-24; Mateo 7:11).

Versículo para memorizar

«Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios.»Juan 16:27 (Reina-Valera Antigua)

Para pensar y orar

Para maestros y grupos pequeños

Hoja del presentador

Basado en evidencia · Verificado

10 mitos y realidades

MitoRealidad (con la Biblia)
1. El Padre es duro; solo Jesús es bueno.Jesús dijo: «El que me ha visto, ha visto al Padre» (Juan 14:9). La bondad de Jesús muestra el corazón del Padre.
2. Jesús tuvo que convencer al Padre de que nos amara.«Pues el mismo Padre os ama» (Juan 16:27). «De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito» (Juan 3:16) — el Padre dio.
3. Dios me ama solo después de que yo empiece a amarlo.«En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado á Dios, sino que él nos amó á nosotros, y ha enviado á su Hijo en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4:10).
4. Tengo que arreglar mi vida antes de poder volver a Dios.«Como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió» (Lucas 15:20). «Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Romanos 5:8).
5. Si mi padre terrenal me falló, Dios también me fallará.«¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?» (Mateo 7:11). «Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti» (Isaías 49:15).
6. Dios se enoja rápido y es difícil de complacer.Dios se proclama a sí mismo «misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad» (Éxodo 34:6).
7. El amor de Dios cambia según su ánimo, como el de la gente.Él es «el Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación» (Santiago 1:17).
8. Si Dios es amor, el pecado no le importa.El hijo que volvió confesó: «he pecado contra el cielo, y contra ti» (Lucas 15:21), y Dios envió a su Hijo «en propiciación por nuestros pecados» (1 Juan 4:10). El amor resuelve el pecado — a un precio enorme — y nos trae a casa.
9. Llamar a Dios «Padre» es solo una figura; Él no es alguien cercano.Jesús nos enseñó a orar: «Padre nuestro que estás en los cielos» (Mateo 6:9), y «mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios» (1 Juan 3:1).
10. Como Dios es tan bueno, puedo quedarme «en la provincia apartada» y volver cuando quiera.La alegría del padre fue por un hijo que, «levantándose, vino á su padre» (Lucas 15:20); «habíase perdido, y es hallado» (Lucas 15:24). El amor nos invita a volver ahora, no algún día.

De dónde viene esto (Fuentes)

Este estudio se basa en la Biblia y refleja las creencias publicadas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Verifíquelo todo usted mismo:

Ministère du Pasteur Clément Salomon — Proclamando a Jesús hasta que Él vuelva.
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